miércoles, 11 de marzo de 2009

La ciencia Moderna "Comenzó con Aristóteles"

Por Gary DeMar

La cosmovisión cristiana es la responsable del surgimiento de la ciencia moderna

Aristóteles - no la Biblia - enseñaba explícitamente que ‘todo gira alrededor de la tierra’… Galileo fue condenado, no porque la Biblia estuviese en conflicto con la observación sino porque él difería con la iglesia sobre cuál autoridad debía usarse para interpretarla.[1]

Las opiniones del astrónomo polaco del siglo dieciséis, Nicolás Copérnico (1473 - 1543) condujeron a la agitación de los mundos teóricos cosmológicos y astronómicos con la publicación de su obra Sobre las Revoluciones de las Esferas Celestiales en 1543.

Los elementos de una tierra estacionaria y de un sistema solar geocéntrico (centrado en la tierra), defendidos por Aristóteles (384 - 322 a.C.), impulsados y refinados por el astrónomo y matemático egipcio Ptolomeo (100 - 170 d.C.), y que mayormente no fueron cuestionados por casi 1900 años, estaban siendo reevaluados por una cantidad de científicos antes de Copérnico pero sin la evidencia empírica y/o matemática requerida que hubiese invalidado, de manera convincente, lo que la gente podía ver con sus ojos y experimentar con sus sentidos cada día.[2]

Muchos científicos seculares modernos, historiadores y escritores de libros de texto sostienen que la iglesia se opuso a las especulaciones científicas, como las de Copérnico, porque contradecían a la Biblia de alguna manera.

La verdadera historia del sistema de creencias del siglo dieciséis con respecto a la ciencia es mucho más compleja de lo que la mayoría de modernos quisiera hacernos creer. Es desafortunado que los libros de texto oscurezcan la verdad para anotar puntos académicos y los relacionados con la cosmovisión.

A través de Lentes Coloreados por los Griegos

La ciencia medieval practicada por los cristianos se extravió cuando “la Biblia fue… leída usando anteojos griegos.”[3]

Ciertamente los griegos estaban en lo correcto en muchas de sus observaciones y experimentos, pero el apego casi religioso de Occidente a la cosmología griega fue lo que más impidió el avance científico.

Los griegos, especialmente Aristóteles, argumentaban a favor de un posicionamiento del universo centrado en la tierra (geocéntrico).

Dado que la Biblia dice muy poco cuando se compara con lo que sabemos hoy y que no expresa una teología cosmológica global más allá de la declaración que Dios “creó los cielos y la tierra” (Gén. 1invasor, que el sol, la luna, y las estrellas no son objetos de adoración (Deut. 4:19; Isa. 47:12-15), y que el cosmos opera en términos de leyes fijas, era natural poner la mirada en aquellas teorías practicadas y estudiadas que pudiesen explicar cómo operaban los cielos.

La cosmología aristotélica era aparentemente una opción racional. Desdichadamente, resultó ser la opción equivocada.

La lucha de Galileo (1564 - 1642) por ganar la atención de sus opiniones científicas se presenta a menudo como una guerra entre la religión y la ciencia, con la religión cristiana como la principal antagonista.

Al igual que el mito de Colón, los hechos alrededor del tema de Galileo a menudo son oscurecidos por una narración incompleta de la historia. Giorgio de Santillana, autor de El Crimen de Galileo, “argumenta que el caso Galileo no fue en lo absoluto una confrontación entre ‘el científico’ y un credo religioso. Irónicamente ‘la mayor parte de los intelectuales de la Iglesia estaban del lado de Galileo’, señala Santillana, ‘mientras que la oposición más clara en su contra provino de las ideas seculares’ (i.e., de los filósofos académicos).”[4]

El “pecado” de Aristóteles fue que atacó “la filosofía aristotélica - y todas las consecuencias metafísicas, espirituales y sociales” que la Iglesia “asociaba con ella”.[5]

En su mayor parte, la ideología científica y la filosofía moral de la época se basaban en una cosmología aristotélica y en la Biblia, tal como era leída a través de Aristóteles.

El Paquete Completo

La razón por la cual algunos clérigos se resistían a abandonar la física y la cosmología aristotélica era porque estas cosas estaban íntimamente vinculadas a una visión global de la vida moral y social. Si se rompían aquellos vínculos, temían que la moralidad misma fuese destruida. Por ende, Galileo parecía promover doctrinas que estaban no solamente equivocadas sino que también eran peligrosas.[6]

Aristóteles intentaba presentar una explicación global de la realidad sin ninguna referencia a un dios personal. Su “motor inamovible” o “primera causa” era un principio de existencia, no un ser personal.

Fue Tomás de Aquino (1224 - 1274) quien esperaba enseñarle a Aristóteles a “hablar como un cristiano,”[7] para así armonizar la filosofía aristotélica con el Cristianismo.

Para el tiempo de Galileo, las opiniones de Aristóteles se habían convertido en las doctrinas de la iglesia. De modo que, fue la Grecia pagana la que extravió a la Iglesia, no una supuesta cosmología bíblica llena de imperfecciones.

No es que Aristóteles estuviese equivocado en todo lo que enseñaba acerca del universo. Cuando se apegaba a las observaciones, estaba mayormente en lo correcto. Al observar los eclipses lunares y la sombra circular de la tierra que aparecía sobre la faz de la luna, concluyó en que la tierra debía ser redonda y no se parecía a una caja o a un plato con cuatro esquinas.

También “razonaba que la tierra debía ser redonda porque las velas de un barco se miran primero antes que el casco. Si la tierra fuese plana, todo el barco aparecería de una vez.”[8]

Es cuando trató de desarrollar un sistema cosmológico basado en la filosofía que se metió él mismo, y a todo el sistema occidental, en un problema científico.[9]

En la cosmología de Aristóteles, las órbitas de los planetas eran circulares porque un círculo es la forma más perfecta. Las esferas celestiales, debido a que son esferas, eran perfectas en todos los sentidos, a diferencia de la tierra que está cambiando constantemente y en un estado de imperfección física. “Los cielos eran eternos e incorruptibles, donde nada cambiaba jamás - excepto los cometas.”[10]

Estas “estrellas bala” (meteoros) eran explicadas como destellos de luz que desaparecían tan misteriosamente como llegaban, por lo tanto no podían ser cuerpos celestiales permanentes.

Fue este modelo del universo el que perturbaron Copérnico y Galileo. En términos de la observación más bien que de filosofía, Galileo asestó el primero de muchos golpes contra el sistema cuando miró la superficie imperfecta de la luna a través de su telescopio.

Se decía que las esferas celestiales, dadas las teorías de Aristóteles y no las de la Biblia, eran perfectas, a diferencia de la tierra con sus muchas imperfecciones. Si la luna y los planetas eran igualmente imperfectos, entonces Aristóteles estaba equivocado, y si estaba equivocado en este punto relacionado con la observación, entonces era probable que estuviese equivocado también en otras cosas.

El Surgimiento de la Ciencia Moderna

Hoy los libros de texto continúan perpetuando el mito de que una cosmovisión cristiana fue, en última instancia, la responsable de impedir el progreso científico. De hecho, la Iglesia fue responsable por aceptar la ciencia aristotélica no comprobada de la época por fe y creyendo que era una guía apropiada para el pensamiento bíblico. Este fue el error de la Iglesia, y el remedio llegó cuando la visión del cosmos que tenía Aristóteles fue finalmente rechazada.

Como señala Rodney Stark, la verdad es que, sin una cosmovisión cristiana no hubiese sucedido el surgimiento de la ciencia moderna: La ciencia verdadera surgió solamente una vez: en Europa. China, el Islam, la India, las antiguas Grecia y Roma, cada una tenía una alquimia altamente desarrollada. Pero sólo en Europa la alquimia se desarrolló hasta convertirse en química. De igual modo, muchas sociedades desarrollaron sistemas elaborados de astrología, pero sólo en Europa la astrología condujo a la astronomía. ¿Por qué? Una vez más, la respuesta tiene que ver con las imágenes de Dios.

En contraste con las doctrinas religiosas y filosóficas dominantes en el mundo no-cristiano, los cristianos desarrollaron la ciencia porque creían que se podía hacer, y que debía hacerse.

Como Alfred North Whitehead lo declaró durante una de sus Conferencias Lowell en Harvard en 1925, la ciencia surgió en Europa debido a la “fe generalizada en la posibilidad de la ciencia… algo derivado de la teología medieval.”[11]

Los así llamados Nuevos Ateos quieren el fruto del Cristianismo sin ninguna consideración a la raíz. Un día el capital prestado se acabará, y los secularistas tendrán que desarrollar su propio capital moral. Su problema será presentarse con una fuente de capitalización.

Fuente:

Este artículo fue publicado en la revista Biblical Worldview, correspondiente al mes de febrero del año 2007, págs. 22-24.

Traducción de Donald Herrera Terán, para http://www.contra-mundum.org

Nota:

1 Philip J. Sampson, Seis Mitos Modernos sobre el Cristianismo y la Civilización Occidental (Wheaton, IL.: Crossway Books, 2001), 39.

2 Rodney Stark, Para la Gloria de Dios (Princeton, NJ: Princeton University Press, 2003), 135-140.

3 R. Hooykaas, La Religión y el Surgimiento de la Ciencia Moderna (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1972), xiii

4 Nancy R. Pearcey y Charles B. Thaxton, El Alma de la Ciencia: La Fe Cristiana y la Filosofía
Natural (Wheaton, IL: Crossway Books, 1994), 38.

5 Pearcey y Thaxton, El Alma de la Ciencia, 39.

6 Pearcey y Thaxton, El Alma de la Ciencia, 39.

7 Citado en Mark A. Noll, El Escándalo de la Mente Evangélica (Grand Rapids, MI: Eerdmans,
1994), 45.

8 Kenneth C. Davis, Sin Saber Mucho Acerca del Universo: Todo lo que Necesita Saber acerca del
Cosmos pero que Jamás Aprendió (Nueva York: Harper Collins, 2001), 14.

9 Para una discusión de la cosmología de Aristóteles, ver Colin A. Ronan, La Ciencia: Su Historia y
Desarrollo entre las Culturas del Mundo (Nueva York: Facts on File Publications, 1982), 103-105 y
Angus Armitage, Copérnico: El Fundador de la Astronomía Moderna (Nueva York: Dorset Press,
1990), 27-28.

10 Davis, Sin Saber Mucho Acerca del Universo, 14.


Tags: Ciencia, Aristóteles

Publicado por Desconocido @ 5:03  | Teología Natural
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